Chile sabe de temblores. Pero lo que realmente pone a prueba nuestra preparación son los minutos posteriores. En ese breve lapso, las decisiones rápidas y correctas pueden marcar la diferencia entre estar a salvo o exponerse a nuevos peligros.
Estas son tres acciones esenciales que todos deberíamos tener claras:
1. Corta los suministros — sin dudar
Tras el sismo, cierra el gas, corta la luz y el agua si puedes hacerlo de forma segura. Las fugas y cortocircuitos son una de las causas más frecuentes de incendios y accidentes domésticos luego de un terremoto. Identifica con anticipación dónde están las llaves de paso y enséñale a tu familia cómo actuar. La prevención parte por conocer tu propio entorno.
2. Usa la comunicación inteligente
Después de un gran sismo, la información puede salvar vidas. Sintoniza radios locales en frecuencia AM/FM para seguir las instrucciones de SENAPRED y otras autoridades. Si cuentas con una radio a pilas o de emergencia, úsala. Evita difundir rumores o audios no verificados: en momentos críticos, la desinformación también es un riesgo.
3. Actúa como si no hubiera ayuda inmediata
Prepárate mental y físicamente para al menos 72 horas de autonomía total: sin agua, sin luz y posiblemente sin señal. Ten claro cómo purificar agua (hervirla o usar cloro), cómo mantener el calor y cómo improvisar refugio si necesitas dormir afuera.
La regla es simple: si no puedes recibir ayuda, sé tu propia ayuda.
En Litre Outdoor creemos que la preparación es una forma de cuidado: hacia ti, tu familia y tu entorno. Aprende, practica y comparte este conocimiento, porque estar preparado también es una manera de vivir en armonía con Chile.
